Ella decía que le daba miedo este río. De pequeña había visto crecidas donde la contención de piedra no podía con la furia de la corriente que se desbocaba por las orillas. Venían sobre mesas de madera que flotaban como cosa boba, cerdos, aves y otros animales domésticos.
Hoy, después de volver a ver tu río, en la fotografía del profesor Ojeda, en vez de filosofar, como Heráclito de Epheso, sencillamente, he recordado. Y las palabras de Bipolar me han llevado en el tiempo, a otro río, mucho más pequeño, que pasaba cerca de mi casa, y que se atravesaba pasando por un puente de madera, al que le faltaban unas cuantas tablas, por lo que había que ir sorteando los agujeros a saltos. Cuando vi el Pisuerga, "navegable", su comparación con el río mío, debió ser parecida a la que cuenta Teresa Arroyo, la escritora del estupendo libro " Serpientes".
18 comentarios:
Inmensa, la profundidad parece no tener fin
un abrazo
Al final, nos va a gustar este río.
¡Cuando el Pisuerga se tiñó de rojo!
Un colorido muy bonito y llamativo.
Espectacular, los ojos se pierden en tan inmensa imagen!
Apabullante el colorido.
¿Y lo gris de Valladolid?
Parece estar en otro mundo.
Pedazo de cielo, me encantan las nubes tan grandes !
precioso tono azul del cielo!
Besos
Hermosa fotografía, espectacular.
Un abrazo.
Gracias a todos/as,
Saludos.
Hola Nacho, muy buena si señor, me encanta.
Gracias Víctor,
Saludos.
Mañana viernes, dialogo con tu imagen, querido Nacho.
... Te sea leve,
Saludos.
Ella decía que le daba miedo este río. De pequeña había visto crecidas donde la contención de piedra no podía con la furia de la corriente que se desbocaba por las orillas. Venían sobre mesas de madera que flotaban como cosa boba, cerdos, aves y otros animales domésticos.
Buenas tardes, Nacho Carreras:
Hoy, después de volver a ver tu río, en la fotografía del profesor Ojeda, en vez de filosofar, como Heráclito de Epheso, sencillamente, he recordado.
Y las palabras de Bipolar me han llevado en el tiempo, a otro río, mucho más pequeño, que pasaba cerca de mi casa, y que se atravesaba pasando por un puente de madera, al que le faltaban unas cuantas tablas, por lo que había que ir sorteando los agujeros a saltos.
Cuando vi el Pisuerga, "navegable", su comparación con el río mío, debió ser parecida a la que cuenta Teresa Arroyo, la escritora del estupendo libro " Serpientes".
Saludos. Gelu
Gracias y bienvenidos a los visitantes de La Acequia,
Saludos.
¡Qué color, Nacho!
Tu imagen invita a pasear a la vera del río...
Saludos.
Antón.
Gracias Antón,
Saludos.
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